CULIACÁN, SINALOA, a jueves 5 de diciembre de 2024.- Con 62 años de servicio y 21 Legislaturas del Congreso del Estado de Sinaloa, hoy, rindió homenaje a Martha Guadalupe Arredondo Sandoval, quien esté día cumplió su último día laboral, y lo hizo con un aumento a su pensión mensual, al recibir 35 votos a favor y cinco no votaron.
Marthita Arredondo, ingresó al Congreso del Estado a laborar a los 15 años de edad como mecanografa. Marthita se retira como Jefa del Departamento de Proceso Legislativo
Quien es reconocida como “diputada número 41” por su experiencia y conocimientos adquiridos, escuchó emocionada los prolongados aplausos cuando se leyó en el orden del día que se iba a discutir el dictamen que le modificaba su pensión, como un acto de justicia y un reconocimiento a su trayectoria.
“En relación al tiempo laborado de manera extraordinario, es que se solicita ajuste de pensión por jubilación, toda vez, que actualmente la C. Martha Guadalupe Arredondo Sandoval, viene percibiendo un sueldo mensual por la cantidad de $29,495.24 neto, es decir, durante más de 20 años, se le ha garantizado un ingreso suficiente para satisfacer las necesidades básicas de la familia, tal como dispone el artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a decir, sin ese ingreso existiría una afectación ya que estaría en condiciones de no satisfacer al menos las necesidades básicas, siendo ella el soporte económico de su familia”,
Martha Guadalupe Arredondo Sandoval nació el 26 de enero de 1947 en un pequeño ranchito, Majoma, del municipio Salvador Alvarado. En la ciudad de Guamúchil estudio primaria, secundaria y una carrera técnica de secretariado, pues como era común en esa época, las jovencitas de escasos recursos aspiraban a ser secretarias, y este objetivo lo logró con creces porque fue, y en los hechos lo sigue siendo: “Secretaria Parlamentaria del Congreso del Estado de Sinaloa”.
Sobre su trayectoria, dijo:
“Cuando empecé a trabajar en el Congreso, yo me decía que no iba a trabajar 30 años, se me hacían muchos. Pero cuando cumplí 30 años, me dije que podía quedarme otros 15 años. Pensé en durar 45 años, que se me hacían muchos, pero ni sentí cuando pasaron.
“Ahorita ya tengo qué pensar en que me tengo que ir. Mira. Ya no puedo ser la misma persona de hace 30 o 20 años. Ya no. Yo, mira, subía las escaleras corriendo allá en el otro edificio. Bajaba y subía como si nada. Ahorita que esperanzas que lo haga. Ya no lo puedo hacer.
“Entonces yo pienso que cualquier día. Ya es tiempo de irme. Ay que Dios los bendiga. A mí me va a poder más irme que a los demás, pero tengo que irme”, subrayó.
Humberto Ramírez
