La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, descartó de manera oficial la mañana de este martes otorgar el indulto a Mario Aburto Martínez, asesino confeso del entonces candidato presidencial del PRI Luis Donaldo Colosio Murrieta, ejecutado de un disparo en la cabeza en su gira de campaña en Tijuana, en 1994; con esta decisión, la mandataria federal cierra la puerta a la petición humanitaria extendida por el propio Senador Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo del contendiente político asesinado.
Durante su intervención, Sheinbaum argumentó que la gravedad del magnicidio trasciende las facultades de gracia de la presidencia, debido a las implicaciones históricas y políticas que aún rodean el caso.
Justicia frente a perdón político
La solicitud de Colosio Riojas buscaba poner un "punto final" a una de las décadas más oscuras de la política mexicana, permitiendo que su familia y el país dejaran atrás el trauma de Lomas Taurinas. Sin embargo, la Jefa del Ejecutivo fue enfática al señalar que el expediente no puede cerrarse mediante un perdón administrativo.
"El asesinato de Colosio es un asunto de Estado por cómo ocurrió. Era un candidato a la presidencia que fue asesinado. No es un tema de indulto de la presidenta", sentenció Sheinbaum.
La sombra del "segundo tirador"
El rechazo al indulto no es solo una postura administrativa, sino que está anclado en las nuevas líneas de investigación que han surgido recientemente. La presidenta subrayó que las pesquisas actuales apuntan a una trama de complicidades institucionales que involucraría a antiguas agencias federales de inteligencia.
-
Involucramiento federal: Sheinbaum hizo eco de las investigaciones que sugieren que el aparato del Estado —específicamente el desaparecido CISEN— pudo haber participado activamente en los hechos o en su encubrimiento.
-
Transparencia: Para el actual gobierno, otorgar el indulto a Aburto equivaldría a silenciar la posibilidad de esclarecer la teoría del "segundo tirador" y la participación de altos mandos de la época.
Un caso sin resolución social
A más de tres décadas del atentado en Tijuana, el caso Colosio se mantiene como una herida abierta en la narrativa nacional. La postura de la administración de Sheinbaum sugiere que el Estado mexicano priorizará la búsqueda de la verdad histórica por encima de la resolución jurídica individual de Mario Aburto, quien permanece recluido mientras su defensa legal agota los últimos recursos para obtener su libertad por la vía judicial.
