Ciudad de México, a miércoles 18 de marzo de 2026.- El chapopote avanza sin contención sobre las costas del sur de Veracruz y norte de Tabasco, mientras autoridades y empresas petroleras permanecen omisas. Lo que comenzó como una denuncia aislada de pescadores a inicios de mes en playas cercanas a Pajapan, hoy se ha convertido en una crisis ambiental que ya afecta a más de 30 localidades y se extiende a lo largo de entre 170 y 230 kilómetros de litoral.
De acuerdo con la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México y diversas organizaciones ambientalistas, la falta de atención oportuna permitió la expansión del hidrocarburo, al tiempo que acusaron la ausencia de coordinación institucional para implementar jornadas de limpieza seguras y eficaces.
Ante la inacción oficial, habitantes de la comunidad de Jicacal —entre ellos pescadores, comerciantes y prestadores de servicios turísticos— se organizaron el pasado 7 de marzo para retirar el chapopote de las playas. Sin embargo, realizaron estas labores sin capacitación ni equipo de protección, exponiéndose a riesgos para su salud, según denunció la Red.
El impacto económico ya es tangible. La contaminación ha afectado gravemente las redes de pesca y obligado a suspender actividades, generando pérdidas para las comunidades costeras. Aunque aún no se dimensionan por completo los daños a la fauna y los ecosistemas, crece la preocupación por una posible afectación a los arrecifes de coral que integran el Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México.
El 2 de julio de 2021 en las inmediaciones de la plataforma KU-Charly (perteneciente a Pemex), ubicada en el Golfo de México, se registró la fractura en un ducto de 80 metros bajo el mar lo que ocasionó lo conocido como “ojo de fuego”, es decir, un incendio circular en la superficie del mar. Pemex reportó el incidente que ocasionó que se consumiera el gas, generando con ello una emisión de contaminantes en la atmósfera. (Reporte Índigo).
