Ciudad de México
El cruce de mensajes comenzó en cuanto se supo que Vanessa Rubio pediría licencia en el Senado porque se va a Inglaterra con su esposo y se dedicará a la academia.
Llamadas furibundas ‒desde el presidente del tricolor, Alito Moreno para abajo‒ reclamaban la actitud de la senadora, su “frivolidad” para abandonar su escaño.
Cobro de cuentas y resabios aún presentes (ella no es militante del PRI), salieron a relucir:
-¡Cuántos priistas de verdad anhelaban esa posición! ‒dirían‒ Y ella, sin la menor ética, la deja tan tranquilamente, disminuyendo la bancada, regalándole un voto a Morena, poniendo en peligro el bloque de contención…!
La desaprobación de los priistas al anuncio de Vanessa golpeaba para todos lados.
Y por supuesto, no se salvaba José Antonio Meade, su principal promotor; el que la tomó de la mano por la cancillería y la convirtió en una de sus principales operadoras en Hacienda, en Sedesol, y la ubicó en lo más alto de las listas del Senado esperando convertirla en su líder, de llegar él a la Presidencia de la República.
Meade perdió y se fue casa. Rubio, sin embargo, logró el espacio en el menguado grupo parlamentario que alcanzó el PRI en el Senado en las elecciones del 2018 (apenas 15 escaños).
En un principio, sus compañeros priistas apenas la toleraban. Pero poco a poco, con talento (vaya que es brillante en lo suyo) y una manera de ser agradable y sencilla, Vanessa Rubio se ganó su lugar. Sí…, hasta ayer.
El enojo de los militantes del PRI no sólo tenía que ver con lo que ellos consideran el “desprecio” al partido y al Senado mismo, sino con quién llegará en su lugar; porque resulta que su suplente es Nancy Guadalupe Sánchez Arredondo (protegida de César Camacho tiempo atrás), quien renunció al PRI por problemas con el priismo bajacaliforniano (ella nació en Juan José Ríos, municipio de Ahome en Sinaloa, pero se fue a vivir a Baja California) y apoyó al hoy gobernador Jaime Bonilla.
Hasta ayer fungía como directora de Enlace y Seguimiento de la Secretaría General de Gobierno de BC.
Vanessa Rubio nos dice que su suplente, aún y cuando haya renunciado al PRI, es priista de toda la vida, su corazón es priista y trabajará muy bien con Miguel Osorio Chong: “Va a estar cuadrada en la bancada”, asegura.
En los próximos días, adelanta, se reunirá con el presidente del PRI, Alejandro Moreno, para ratificarle su posición.
El Heraldo de México
