Las pesquisas, que se encuentran en una fase preliminar, cuentan con la participación de fiscales especializados, agentes de la DEA y del Servicio de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI).
Las líneas de investigación
Las autoridades estadounidenses centran sus indagaciones en dos ejes críticos que podrían comprometer la estabilidad del ejecutivo colombiano:
-
Vínculos con el crimen organizado: Se investigan presuntas reuniones entre Petro y figuras del narcotráfico internacional.
-
Financiación ilícita: Las fiscalías rastrean el posible desvío de fondos provenientes de estructuras criminales hacia la campaña que llevó a Petro a la presidencia.
Fuentes cercanas al caso subrayaron que, aunque las investigaciones son sólidas en su apertura, aún es prematuro determinar si derivarán en cargos formales contra el jefe de Estado.
Tensiones entre la Casa Blanca y el Palacio de Nariño
A pesar del calado de las investigaciones, los reportes indican que no hay evidencia de que la administración de Donald Trump haya impulsado directamente estas pesquisas. No obstante, la relación entre ambos mandatarios atraviesa su punto más crítico.
El presidente Trump, quien ha calificado públicamente a Petro como "un hombre enfermo", podría utilizar estos procesos judiciales como una herramienta de presión política. El objetivo sería forzar una mayor cooperación de Colombia —el mayor productor de cocaína del mundo— en la estrategia antidrogas de Washington.
Impacto en el tablero electoral colombiano
La revelación de estas investigaciones ocurre en un momento de alta vulnerabilidad política en Bogotá. Con las elecciones presidenciales de mayo en el horizonte, y ante la imposibilidad constitucional de Petro para reelegirse, estas acusaciones amenazan con socavar el respaldo hacia su sucesor designado.
"Estamos ante un escenario donde la justicia técnica de Nueva York se cruza con la alta política de Washington y la supervivencia del proyecto político de Petro en Colombia", señalan analistas internacionales.
