Durante una entrevista concedida al programa Meet the Press de la cadena estadounidense NBC News, el diplomático aseguró que, aunque el gobierno cubano no busca el conflicto, la preparación defensiva es una prioridad vigente en el calendario actual.
"Sería ingenuo no prepararse"
Fernández de Cossío subrayó que la movilización nacional es una doctrina establecida en la isla, especialmente ante la retórica hostil proveniente de Washington.
“Nuestras fuerzas armadas siempre están preparadas y, de hecho, estos días se están preparando para la posibilidad de una agresión militar. Seríamos ingenuos si no lo hiciéramos”, afirmó el viceministro.
La relación bilateral alcanzó un punto crítico tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero pasado, un evento que alteró el equilibrio geopolítico en el Caribe. Desde entonces, altos mandos de la administración estadounidense han puesto la mira en Cuba:
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Marco Rubio: El Secretario de Estado advirtió recientemente que los funcionarios en La Habana "deberían estar preocupados", sugiriendo que Cuba podría ser el siguiente objetivo tras los sucesos en Venezuela.
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Donald Trump: El presidente de EE. UU. incrementó la presión esta semana al declarar que sería un "honor tomar" la isla, afirmando tener la libertad de actuar sobre el territorio cubano según sus intereses.
Vigilancia permanente
A pesar de que el gobierno cubano califica una invasión como un escenario "lejano" o poco probable en el papel, la actividad militar en la isla se ha incrementado como medida de disuasión. La Cancillería cubana reiteró que la nación está dispuesta a movilizarse "como un todo" para defender su soberanía.
El ambiente de confrontación actual marca uno de los puntos más bajos en la relación entre ambos países en décadas, dejando en vilo la estabilidad del Caribe ante un posible movimiento estratégico de la Casa Blanca.
