Culiacán, Sinaloa, junio de 2026. En un escenario marcado por la resiliencia, productores y líderes agrícolas se reunieron para conmemorar el Día del Agricultor, encabezado por la Asociación de Agricultores del Río Culiacán (AARC), sirvió como plataforma para reconocer el esfuerzo de quienes sostienen la seguridad alimentaria del país, pero también para lanzar una seria advertencia sobre la crisis que atraviesa el sector.
Un panorama adverso, pero con espíritu de lucha
Durante su intervención, Roberto Bazúa Campaña, presidente de la AARC, fue empático al señalar que el agro sinaloense enfrenta una tormenta perfecta debido a factores climáticos y económicos.
"Ser agricultor no es una profesión cualquiera; es enfrentar incertidumbres que no controlamos: el clima, los mercados, las plagas, los costos de producción y las decisiones de política pública", expresó Bazúa Campaña.
El dirigente desglosó los tres grandes frentes que golpean actualmente a los productores:
La sequía extrema que ha puesto a prueba la capacidad operativa.
Los bajos precios de los granos, los cuales diluyen la rentabilidad.
El alza constante en los costos de producción.
A pesar de la gravedad de la situación, el líder de la AARC recordó que la grandeza agrícola de Sinaloa se construyó precisamente superando la adversidad, gracias a la organización e innovación de generaciones pasadas. Asimismo, aprovechó el espacio para rendir un homenaje al papel cada vez más determinante de las mujeres en el campo (productoras, investigadoras y empresarias) y aseguró que la asociación seguirá tocando puertas y alzando la voz ante las autoridades para defender el valor estratégico de la agricultura.
En tanto, los agricultores reconocieron el valor histórico de Sinaloa como el principal granero de México, recordando que detrás de cada plato de comida hay familias sinaloenses que madrugan y desafían las crisis para alimentar al país, por lo que los exhortó a no perder la esperanza ni la unidad.
La jornada comenzó con una misa en el emblemático templo de Nuestra Señora de Guadalupe (La Lomita), oficiada por el presbítero Miguel Ángel Soto Gaxiola, y continuó con un encuentro en la explanada del recinto.
Humberto Ramírez
