CIUDAD DE MÉXICO, a miércoles 25 de diciembre de 2024.- En medio de una nueva ola de violencia, la presidenta Claudia Sheinbaum envió a su jefe de seguridad y a miles de tropas para detener una sangrienta escalada de delitos cometidos por cárteles de la droga en Sinaloa, mostrando un cambio en la estrategia nacional de seguridad.
Durante la campaña, Sheinbaum había prometido continuar en gran medida con la política de seguridad de su mentor y predecesor, Andrés Manuel López Obrador, que priorizaba abordarlas causas sociales fundamentales del crimen en lugar de atacar a grupos criminales, un enfoque conocido como "abrazos, no balazos", en honor a un eslogan del expresidente.
Pero las señales iniciales de sus primeros meses en el cargo sugieren un enfoque más agresivo con un despliegue más sustancial de tropas militares y navales, así como fuerzas especiales y armamento pesado en Sinaloa, desde que estalló una guerra interna entre cárteles en septiembre.
Esa estrategia más agresiva podría encajar bien con el presidente electo Donald Trump, que ha pedido a México que haga más para detener el flujo de drogas y migrantes a Estados Unidos.
Pero también corre el riesgo de inflamar aún más la violencia y los homicidios, con una posición más confrontativa en un país donde los cárteles están fuertemente armados con armas de uso militar, las cuales se asemejan a las que se usan en países en guerra, según especialistas. (LATINUS).
