Culiacán, Sinaloa. Para Lucina, al igual que las otras 980 mamás que integran el colectivo Sabuesos Guerreras, este 10 de Mayo es un Día de las Madres en el que más que sentirse feliz, se siente mutilada, con el corazón partido por no saber dónde está su hijo.
Y mientras sus compañeras de lucha corean el “¿Dónde están, dónde están, nuestros hijos dónde están?” y realizan el pase de lista de cada uno de sus hijos desaparecidos, Lucina Meza explica a VIVAVOZ que Óscar Eduardo ahorita tendría 25 años de vida, pero desapareció cuando tenía 21, el 3 de julio de 2019 en la ciudad de Guasave.
“Mi hijo salió de aquí de Culiacán, se fue a la ciudad de Guasave, Sinaloa, acompañado de un amigo que lo invitó a cobrar un dinero para esos rumbos. Mi hijo llevaba un Uber, iba manejando. Creo que un amigo en común de ellos les dijo que fueran a cobrar un dinero para allá. La localización de mi hijo se encontraba allá y el auto apareció en el Gas del Valle y hasta la fecha no ha habido avances en el caso. Seguimos esperando que las autoridades hagan su trabajo e ir a buscarlo”, narró en la entrevista realizada en la escalinata de Catedral.
A partir de entonces, Lucina se siente muerta en vida, con el corazón partido y este Día de las Madres, quién sabe cómo, pero tiene que sacar fuerzas desde lo más profundo de su ser para estar presente en la lucha por la búsqueda de su hijo, pero también para atender el recamo de su hija que quiere festejarla, decirle cuánto la quiere y le reconoce su valentía.
“Nos arrancan el corazón y nos obligan a seguir vivas. Porque una madre no tiene diferencias con los hijos, los dos son iguales. En casa me espera una que quiere festejarme, decirme que soy la mejor madre, la guerrera, y por otro lado yo necesito gritar el nombre de mi hijo y pedir justicia a las autoridades, que lo busquen”, dice mientras sus compañeras empiezan a cantar La Llorona, adaptada al himno de las Sabuesos Guerreras en la búsqueda de sus hijos.
Y mientras una lágrima sale de sus ojos y empieza a caer por su mejilla, Lucina no esconde el dolor que en este momento siente por extrañar a su hijo. “Entonces estoy dividida, nos dividimos porque no hay ese calor, ese apapacho que cada año recibimos por parte de ellos. No hay unas Mañanitas, no hay un mamá te amo, mamá esto, porque me falta mi hijo”.
“A mi hija, yo lo pido que siga en la lucha, que resista también ella porque también es su hermano. Que voy a seguir luchando día con día para que ella se sienta bien y que vea que una mujer no se vence aún con el peor de los obstáculos y las derrotas, debemos seguir avanzando cueste lo que cueste. Ese es el mensaje que yo le dejo a ella como hija. Es una mujer fuerte y aguerrida”, sostiene.
Para el resto del día, Lucina continuará en la movilización junto con sus compañeras de batalla de Sabuesos Guerreras en su marcha hacia Fiscalía General del Estado y por la tarde, habrá de acudir al panteón junto con sus hermanos a visitar a su madre que tiene poco tiempo que falleció.
Enrique Rodríguez
