El primer feminicidio suscitado en el nuevo gobierno sexenal de Sinaloa y la muerte de un empleado de un banco en un asalto cometido este martes, despertaron la condena de la población que no ve un cambio en el ambiente de inseguridad que por décadas se ha vivido en nuestro estado.
Que son hechos aislados, puede ser, pero seguramente para las familias de las víctimas lo que importa es que alguien ponga un alto a alto índice de asesinatos que se cometen, muchos de ellos cometidos con arma de fuego, como el del joven empleado bancario que deja una viuda y un bebé en camino. No se vale.
Que los delincuentes ponen a prueba a las nuevas autoridades, quizás; como lo hicieron aquel 17 de octubre de 2019, cuando demostraron que son ellos los que mandan y ponen las reglas en Sinaloa.
Hay nuevo gobierno, nueva Fiscal, nuevas autoridades que han navegado con la bandera de la necesaria transformación.
Para que los ciudadanos veamos las cosas diferentes, se tienen que hacer las cosas diferentes y hasta ahora no ha cambiado nada, sólo los nombres de quienes ahora ocupan las jefaturas en las oficinas del gobierno.
