Culiacán, Sinaloa. Como tantos otros policías jubilados, Tomás no ve justo que después de dejar parte de su vida en el servicio público ahora tengan que batallar para que las autoridades les den el pago justo por su retiro.
Sentado junto a su esposa Rosy a unos metros de la puerta principal del Ayuntamiento, Tomás Parra sigue en su propia batalla. Su ceguera y sordera no detienen su lucha. La diabetes que le hizo perder más de 40 kilos de peso, tampoco.
“Usted cree que voy a disfrutar a mis nietos, no sé ni cuántos días me quedan de vida, para venir a batallar y no me quieran pagar, no se me hace justo”, se quejó el policía jubilado.
A decir de él, las enfermedades que brotaron a causa del estrés y las preocupaciones constantes, lo hicieron retirarse del trabajo desde el año 2019 y fue al siguiente año, en el 2020, cuando fue jubilado tras cumplir sus 25 años de servicio como patrullero.
Hoy su lucha va dirigida al presidente municipal Jesús Estrada Ferreiro, para que se le pague una prima de antigüedad que le permita ayudarse a pagar los 60 mil pesos que le cuesta la operación de la vista y recuperar el 20 por ciento de la visibilidad.
Enrique Rodríguez
