Culiacán, Sinaloa. La violencia política en que han incurrido los alcaldes en contra de las síndicas procuradoras cuándo éstas les hacen las observaciones sobre la toma de decisiones, forma parte de las resistencias a un cambio de consciencia en la cultura porque no están acostumbrados a que las mujeres les llamen la atención.
Así lo expresó Beatriz Rodríguez, directora del Centro de Política de Género para la Igualdad entre Hombres y Mujeres de la UAS en el marco del Día Internacional de la Mujer, al referirse a las acusaciones de violencia política entabladas por las síndicas procuradoras de los ayuntamientos de Mazatlán y Ahome en contra de los respectivos presidentes municipales.
“El presidente municipal, su principal reto lo tiene con la síndica procuradora que son mujeres, porque trasladan a los espacios laborales los comportamientos que están acostumbrados a tener en los hogares”, comentó la doctora recientemente galardonada con el Premio al Mérito Social Agustina Ramírez que otorga la SEPyC, entrevistada por Eva Guerrero durante VIVAVOZ TV.
Se trata, dijo, de construir un nuevo paradigma en el tema de comportamiento, donde los estereotipos y los roles que se juegan entre hombres y mujeres en los hogares o en la familia no pueden trasladarse a los espacios de gobierno.
Y explicó: “De modo que si la mujer, en este caso la Síndica Procuradora, tiene un puesto de vigilancia, de seguimiento, a la transparencia y la rendición de cuentas y en un momento dado le llama la atención al presidente, éste qué hace, tratar de controlarla a través del ejercicio de violencia, pensando que con eso va a aminorar las observaciones de que pueda ser sujeto de parte de esta servidora pública”.
Es decir, el presidente no entiende que ella juega un papel y que en las observaciones que hace es simplemente por cumplimiento de sus funciones. “Y que él tiene que aprender a respetar esas funciones aun cuando sea de mujeres y que no está acostumbrado a que las mujeres le llamen la atención”.
Con base en esto, insistió en que sí se necesita un cambio cultural en esto, “donde a medida que las mujeres accedamos a puestos que no estaban acostumbradas a tenerlos y ellos tiene que entender que son las funciones que ellas están desarrollando”.
Enrique Rodríguez
