Culiacán, Sinaloa. Aquella noche del pasado 24 de mayo aún la recuerda Ismael. Habría que cumplir con un servicio más y ser bombero eso implica: salir a cualquier hora del día o de noche y arriesgar la vida por la vida.
En la torre de la empresa de valores Panamericana un hombre como de 34 años de edad amenazaba con tirarse al vacío y el reto para Ismael era evitarlo. El hecho había movilizado a elementos de Bomberos y Protección Civil e Ismael Nájar Lazcano era uno de ellos.

De hecho a él le tocó subir por la escalera asegurado con una cintilla a su cuerpo los más de 30 metros para acercarse al hombre que intentaba suicidarse.
“Ahí estuvimos un médico psiquiatra y yo dialogando poco a poco. El hombre pedía trabajo porque no tenía ni para comer”, comenta al referirse a los motivos que orillaron a aquella persona a intentar quitarse la vida.
Finalmente, entre plática y plática lograron que el hombre bajara y lo ayudaron a ponerse a salvo.
Esta es una de las anécdotas más recientes del Capitán Sargento, la cual está presente en su mente este día cuando se celebra el Día del Bombero que habrá de festejar en el ambiente de trabajo, al pendiente del servicio en la Estación Arboledas de la colonia 6 de Enero.
“Literal, en las estaciones, cada quien va a pasar en su base. Era día festivo ahora que ya no se pudo dar por la situación de la pandemia. Gracias a Dios ahorita vamos a comer los que nos toca trabajar en turno, porque estamos divididos en dos grupos. Trabaja la mitad el sábado y la otra mitad el domingo”, comenta el bombero de 47 años de edad y con 18 años de servicio en la corporación, quien al igual que sus compañeros recibirá de regalo una comida y un termo con su nombre.

“Ahorita conmigo están tres bomberos, es el maquinista y el encargado de estación que es su servidor. Gracias a Dios ahorita ya nos dieron una comida para festejar el Día del Bombero y sí nos dieron un obsequio, unos termos con el nombre de nosotros del departamento de Bomberos”, precisó.
Ismael forma parte de una familia que con vocación de bomberos que se ha venido heredando de generación en generación, pues su papá también realizó la misma actividad y ahora su hijo Bryant, de 21 años de edad, también participa en la Estación de Bomberos de la colonia El Vallado.

Al igual que el resto de sus compañeros, Ismael y Bryant saben que ser bombero es un oficio de mucho riesgo y por eso siempre cuentan con la bendición de su familia para que cada mañana que salen a ofrecer su servicio puedan regresar con bien a casa.
Enrique Rodríguez
