De acuerdo con investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), el edil operaba mediante una estrategia asistencialista: repartía entre los habitantes del municipio productos y cajas de leche robadas por el crimen organizado para ganar apoyo social y encubrir sus actividades ilícitas.
Alianza con el "Triángulo Rojo"
Las indagatorias señalan que Rodríguez Ochoa mantenía una alianza directa con la familia Zúñiga, una célula delictiva fuertemente armada a la que se le atribuyen violentos asaltos, extorsiones y secuestros de transportistas en las inmediaciones de la autopista Puebla-Orizaba.
Agentes encubiertos de la SSPC documentaron que la administración municipal recibía de los criminales mercancía de procedencia ilícita, como tractocamiones con carga y productos comestibles. Lejos de combatir el delito, el ayuntamiento facilitaba la logística para resguardar y diseminar el botín en el corazón del llamado "Triángulo Rojo".
La caída del alcalde y de sus cómplices evidencia los niveles de colusión institucional que permitían operar a las redes de asaltantes en una de las carreteras más peligrosas de México.
