“La información que tengo es que les fue muy bien”, afirmó la mandataria durante su conferencia de prensa, atajando los rumores sobre un posible vencimiento anticipado del pacto comercial.
Sheinbaum detalló que a partir de julio se sentarán las bases técnicas y cronológicas para determinar la periodicidad con la que se revisará el tratado. El objetivo central de esta etapa no es la disolución del acuerdo, sino el establecimiento de las nuevas condiciones operativas entre las tres naciones socias.
Las opciones sobre la mesa
Para profundizar en la estrategia mexicana, la presidenta exhibió un informe en video del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien delineó la hoja de ruta que se discutirá con las contrapartes norteamericanas.
De acuerdo con la Secretaría de Economía, el nuevo esquema contempla dos vías principales de negociación:
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Extensión a largo plazo: Una propuesta para prorrogar la vigencia del T-MEC de manera automática por un periodo de 16 años.
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Revisiones periódicas: Un formato alternativo que establecería evaluaciones calendarizadas a lo largo de una década (10 años).
Con este posicionamiento, el Gobierno de México busca enviar una señal de certidumbre a los mercados y a los sectores productivos, enfatizando que la relación comercial con EE. UU. y Canadá entra en un proceso de actualización institucional y no de vulnerabilidad.
