Autoridades de diversas agencias federales estadounidenses arrestaron mediante la Operación Muerte Líquida a padre e hijo, empresarios, vinculados con el cargamento ilegal de combustible que semanas antes se había descubierto en Tampico en el buque petrolero Challenge Porcyon.
La operación, que encabezó la Administración para el Control de Drogas (DEA), condujo al arresto del empresario James Jensen, de 68 años, y un su hijo Maxwell, de 25, acusados de traficar 2 mil 881 cargamentos de combustible para favorecer al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) entre 2022 y 2025.
Los Jensen son propietarios de la terminal marítima Arroyo, en Río Hondo, en la costa de Texas, donde las autoridades confiscaron el puerto, cuatro buques petroleros con combustible, tres camiones cisterna y una camioneta.
"Casos como este ponen de relieve las relaciones, a menudo peligrosas, entre empresas estadunidenses sin escrúpulos y organizaciones terroristas”, declaró por su parte el director de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) en San Antonio, Craig Larrabee.
DEBERÁN EXPLICAR APOYO AL CRIMEN
El fiscal federal en Houston, Nicholas Ganjei, dijo que los Jensen “tendrán que rendir cuentas”, “ya sea porque entregaban armas al cártel o proporcionaban autos o casas de seguridad para traficantes o les entregaban dinero”.
Las autoridades en México descubrieron el buque con huachicol el 19 de marzo. En Texas, el 29 de abril, en la Operación Muerte Líquida, ocuparon la terminal Arroyo agentes de la DEA, el FBI, HSI y de la división criminal del fiscal Servicio de Recaudaciones Internas (IRS).
Sin embargo, la investigación conjunta de las agencias pasó a un gran jurado federal que formuló a puerta cerrada y presentó cargos el 22 de mayo en Brownsville, Texas, en la frontera con Tampico.
Las agencias arrestaron a los Jensen el 30 de mayo en Utah bajo cargos de tráfico de combustibles en apoyo al CJNG. Los Jensen enfrentan cargos que conllevan unos 45 años de prisión, y multas millonarias, si son encontrados culpables.
