Ciudad de México. Es prioritario exigir a la autoridad una reapertura de escuelas que involucre una ruta clara con protocolos que sirvan a las comunidades escolares, con condiciones mínimas verificadas que ofrezcan seguridad a familias, estudiantes y docentes, que incluya un plan de diagnóstico y recuperación en lo socioemocional y en los aprendizajes fundamentales, durante todo el curso, para lograr el tan anunciado regreso a actividades presenciales, programado para el lunes 30 de agosto, aseguró David Calderón, presidente ejecutivo de Mexicanos Primero.
“Regresar a la escuela no significa que regresen todos y al mismo tiempo, y menos que lo hagan en escuelas sin condiciones. Es un proceso, no un evento. El asunto principal no se puede reducir a cuándo reabren las escuelas. Tenemos que exigir, saber cuáles escuelas abren porque tienen lo necesario, y saber qué hay que resolver para que las demás también puedan abrir. La semana entrante presentaremos un Índice de Regreso, que es un mapa, escuela por escuela, para orientar la decisión de cuáles abrir primero, hasta hacer el regreso factible para todas las comunidades”.
Calderón puntualizó que las exigencias a las autoridades federales y estatales deben encaminarse a:
Hacer congruente la normativa, estipulando la educación como actividad esencial para que haya fondos de emergencia, así como dar lineamientos para los Centros Comunitarios de Aprendizaje.
Alistar las escuelas, publicando el listado de planteles, estado por estado, con información sobre sus condiciones básicas, con un documento de responsabilidad de que la autoridad verificó que la apertura es segura y transparentando la inversión.
Ofrecer un protocolo sólido para que cada comunidad lo adopte y lo pueda implementar en su contexto.
Apoyar de verdad a los maestros, con alternativas para lo socioemocional y reconociéndoles el control pedagógico de aprendizajes fundamentales en el modelo mixto, al tiempo que se resguarda a los docentes con comorbilidades u otras condiciones especiales.
Priorizar el derecho de las y los niños; brindar atención socioemocional, hacer evaluaciones diagnósticas de aprendizajes y mantener constante comunicación entre escuelas y familias.
En tanto, agregó:
“La solución es que la escuela deje de ser un espacio riesgoso: la escuela debe ser el espacio más seguro para nuestras niñas y niños, aquél donde se resguarda la salud física, donde se cuida la salud emocional y se detectan los casos que requieren cuidado especial, aquel donde se recupera el contacto entre pares que es fundamental para el crecimiento de todas y todos, y donde las y los adultos favorecemos que sigan aprendiendo lo que necesitan para desarrollar todas las habilidades que requieren, incluyendo también el autocuidado de la salud”. (Redacción).
