Aunque la visita en Pekín buscaba proyectar una imagen de cooperación, el tema de la isla autogobernada se impuso como el eje de fricción más peligroso. Xi fue tajante al señalar que Taiwán es “el asunto más importante y sensible” de la relación bilateral, dejando claro que el margen de maniobra para Washington es casi inexistente.
Ultimátum por la independencia de Taiwán
De acuerdo con la agencia estatal Xinhua, el mandatario chino vinculó la estabilidad regional directamente con la renuncia a las aspiraciones de independencia de Taiwán.
“La independencia taiwanesa y la paz en el estrecho de Formosa son incompatibles”, sentenció Xi.
Esta "advertencia" de parte de Xi Jinping surge en un contexto de creciente malestar en Pekín por la venta de armas estadounidenses a Taiwán; China, que reclama a la isla como parte de su territorio y no ha descartado el uso de la fuerza para la reunificación, busca que la administración Trump limite drásticamente el apoyo militar a Taipéi para evitar una escalada de consecuencias impredecibles.
La respuesta de EEUU: "Ambigüedad estratégica"
Pese a la contundencia de Xi, la delegación estadounidense evitó una confrontación verbal directa en los comunicados oficiales, manteniendo su política de "ambigüedad estratégica". Sin embargo, figuras clave como el senador Marco Rubio confirmaron que la postura de Washington sigue siendo la de evitar un conflicto, pero advirtiendo sobre las consecuencias de una agresión china.
-
Riesgo Global: Rubio calificó como un "error garrafal" cualquier intento de China por imponer la unificación mediante la fuerza.
-
Repercusiones: El legislador subrayó que un ataque a Taiwán no solo afectaría a EE. UU., sino que tendría un impacto catastrófico a nivel mundial.
Irán: El único terreno de consenso
Mientras el fantasma de la guerra sobrevolaba el tema de Taiwán, ambos líderes lograron coincidir en un punto estratégico: Irán. Ante el riesgo que supone para el comercio energético el bloqueo del estrecho de Ormuz —por donde pasa el 45% del crudo que importa China—, tanto Xi como Trump acordaron que Teherán "nunca" debe acceder a armas nucleares y garantizaron la necesidad de mantener las rutas comerciales libres de obstáculos.
