El anuncio: Pausa de 120 horas
El Ejecutivo estadounidense detalló que la instrucción ha sido enviada formalmente al Departamento de Guerra (término utilizado por el mandatario) para frenar cualquier ofensiva contra centrales eléctricas y activos energéticos iraníes por un periodo inicial de cinco días.
"En vista del tono de estas conversaciones profundas, detalladas y constructivas... he instruido al Departamento de Guerra para que posponga todos los ataques", publicó el presidente, advirtiendo que la pausa está sujeta estrictamente al avance de las negociaciones durante esta semana.
Versiones encontradas: Irán niega el contacto
A pesar del optimismo mostrado por la Casa Blanca, la narrativa desde Teherán es drásticamente opuesta; funcionarios citados por la agencia Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria, desmintieron rotundamente la existencia de canales de comunicación, ya sean directos o indirectos, con la administración Trump.
Según la versión iraní, el freno a la ofensiva estadounidense no se debe a la diplomacia, sino a una medida de disuasión; Teherán asegura haber advertido que, de ser atacados, sus objetivos militares incluirían instalaciones energéticas en toda Asia Occidental, lo que habría forzado el repliegue de Washington.
Escalada de retórica y "armas secretas"
La tensión aumentó tras las declaraciones del mayor general Abdollahi, quien redobló la apuesta militar de la República Islámica:
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Preparación militar: El alto mando afirmó que el país está listo para una escalada.
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Amenaza tecnológica: Abdollahi anunció el próximo uso de una "nueva arma secreta" que, según sus palabras, "pondrá fin a las operaciones del enemigo".
El panorama: Mientras Trump apuesta por una ventana de cinco días para la negociación, la región permanece en alerta máxima ante la falta de una confirmación bilateral del diálogo y las amenazas de nuevas capacidades bélicas por parte de Irán
