Irán confirmó que aspira a un acuerdo nuclear con beneficios económicos para ambas partes en vísperas de la segunda ronda de negociaciones con Estados Unidos. Las conversaciones buscan evitar una nueva escalada militar y reencauzar una disputa que se prolonga desde hace décadas por el programa nuclear iraní.
El posicionamiento fue expresado por funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní y difundido por la agencia semioficial Fars News Agency, mientras que detalles diplomáticos adicionales fueron reportados por Reuters y declaraciones concedidas a la BBC.
El subdirector de diplomacia económica iraní, Hamid Ghanbari, sostuvo que para que un pacto sea sostenible es “esencial que Estados Unidos también se beneficie en áreas con altos y rápidos retornos económicos”.
Entre los sectores mencionados figuran petróleo y gas, campos energéticos conjuntos, inversiones mineras e incluso la compra de aviones. Según Teherán, el acuerdo nuclear de 2015 no garantizó beneficios económicos suficientes para Washington, lo que facilitó su posterior ruptura.
En 2018, el entonces presidente Donald Trump retiró a Estados Unidos del pacto nuclear alcanzado durante la administración de Barack Obama y restableció severas sanciones económicas contra Irán.
Negociaciones bilaterales en Ginebra
A diferencia de las negociaciones multilaterales que desembocaron en el acuerdo de 2015, el actual proceso se desarrolla de manera bilateral entre Washington y Teherán, con mediación de Omán.
Una delegación estadounidense integrada por Steve Witkoff y Jared Kushner tiene previsto reunirse con funcionarios iraníes en Ginebra, según confirmaron fuentes a Reuters. La nueva ronda ocurre en un contexto de tensión, con Estados Unidos desplegando un segundo portaaviones en la región ante la posibilidad de un fracaso diplomático.
El viceministro de Exteriores iraní, Majid Takht-Ravanchi, afirmó que su país está dispuesto a transigir en aspectos técnicos del programa nuclear a cambio del levantamiento de sanciones, pero reiteró que Teherán no aceptará el enriquecimiento cero de uranio, línea roja histórica en las negociaciones.
Irán ha señalado que podría diluir parte de su uranio altamente enriquecido como gesto de flexibilidad. Sin embargo, Washington considera que el enriquecimiento dentro del territorio iraní representa un riesgo potencial de proliferación nuclear. Teherán sostiene que su programa tiene fines exclusivamente civiles.
Presión militar y económica en paralelo
El contexto diplomático está acompañado de presión militar. En junio, Estados Unidos se sumó a Israel en ataques aéreos contra instalaciones nucleares iraníes, en un episodio que elevó el riesgo de confrontación directa.
