El destino volvía a reunir a España y Francia en un escenario reservado para unos pocos elegidos. Dallas se convertía en el epicentro del fútbol mundial para acoger un duelo entre dos grandes campeones que han construido una de las rivalidades más apasionantes del panorama internacional. En juego, un billete para la gran final del Mundial en Nueva York y el derecho a seguir soñando con levantar el trofeo más deseado del planeta.
En la recta final el partido se rompió. Francia se lanzó al ataque en busca de un tanto que les diese vida y España aguantaba un resultado que le daba acceso a la final. Doué, Mbappé, Dembélé probaron suerte, pero se toparon con la mejor defensa del campeonato. Ferran y Nico Williams, nada más saltar al césped, también lo intentaron, pero no lograron batir a Maignan.
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Con el pitido final, la euforia se abrió camino entre unos futbolistas que siguen escribiendo páginas doradas en la historia de la Selección. 16 años después, España luchará por su segunda estrella mundial y por coronar a una generación prodigiosa que ya levantó la Eurocopa en 2024 y la Nations League en 2023. ¡A LA FINAL!
