Pekín, China.- Forjados en el corazón de la montaña, cinco atletas indígenas mexicanos cruzaron el Pacífico para alzarse con la victoria en el 23 Maratón de la Gran Muralla China.
Procedentes de dos naciones originarias caracterizadas por una riqueza cultural milenaria y una profunda fuerza étnica, Sabina, Mario y Antonio (rarámuri); junto a Miriam y Balbina (mixteca), subieron al podio en las distintas categorías de la competición (42 y 21 kilómetros).
Dos primeros lugares, dos segundos y un tercero sellaron el triunfo este sábado de los corredores nacionales el paso por Huangyaguan, una de las más emblemáticas zonas de la mítica edificación, a unos 130 kilómetros del centro de esta capital.
Herederos de dos añejas cosmovisiones, para las que correr es sinónimo de resistencia cultural, los cinco mexicanos avanzaron con paso firme durante toda la carrera y enfrentaron uno de los máximos desafíos de la competición: subir y bajar los 5 mil 164 escalones que se levantan en esta parte de la Muralla.
“Nacimos corriendo. Desde que éramos chiquitos echábamos trote, ya fuera detrás de los animales o simplemente jugando. Es una herencia que nos han dejado nuestros padres y abuelos”, narró Antonio Ramírez Hernández, primer lugar en 42 kilómetros varonil.
Originario del pueblo rarámuri (corredores a pie o de pies ligeros) que se encuentra enclavado en la inhóspita sierra tarahumara, en Chihuahua —que en su punto más alto se eleva a más de 2 mil 800 metros sobre el nivel del mar—, este joven de 28 años de edad tuvo que cambiar sus habituales huaraches de tres agujeros y suela de llanta por zapatos para correr, ya que gran parte de la ruta se desarrolló sobre asfalto.
Mario Ramírez se quedó con el segundo lugar en el medio maratón varonil. A sus 35 años de edad no recuerda un momento de su vida en el que no haya corrido y desde 2017 entrena para altas competencias.
Avezado en los difíciles caminos de la montaña rarámuri, consideró que precisamente esos intrincados recorridos lo han formado para grandes retos: “Esto viene de mucho tiempo atrás. Nuestros ancestros corrían en las montañas, muchos rarámuri cazaban a pie en la sierra, corriendo kilómetros tra de ellos. Así aprendimos a conquistar la montaña y hoy derrotamos a la Gran Muralla”. (La Jornada/Foto Embajada de México en Pekín).
