Curazao escribió su propio cuento de hadas para clasificarse a su primera Copa del Mundo de fútbol como uno de los representantes de Concacaf.
La pintoresca isla caribeña ya dejó una huella al convertirse en el país más pequeño y con menor densidad poblacional que estará en una Copa del Mundo.
El marcador final de 0-0 en Kingston ante Jamaica le abrió las puertas de la justa a una nación que hasta 2010 fue conocida como Antillas Holandesas y que un año después comenzó su propio andar como miembro de FIFA, pero cuyo vínculo con Países Bajos repercutió para convertirse en uno de los clasificados directos de la zona centroamericana.
Curazao tiene una extensión territorial de 444 kilómetros cuadrados y una población de 160 mil personas. Lideró la rebelión de los pequeños en una zona en la que sus gigantes (Estados Unidos, México y Canadá) ya tenían el pase en la bolsa, al ser los organizadores.
Junto a Haití y Panamá, se llevaron los pases directos en disputa, dejando entre sombras a Honduras, Costa Rica, Trinidad y Tobago, Guatemala y El Salvador, que arrancaron la eliminatoria como favoritos y la terminaron con las manos vacías.
