Como en tantas otras actividades productivas, la ganadería ya no es exclusiva de los hombres, pese a que persisten la discriminación y la violencia de género en contra de las mujeres que han incursionado en la engorda y producción de cabezas de ganado.
Ejemplo de ello, es Aurora Samaniego, quien actualmente es integrante de la Asociación Ganadera Local Culiacán y le ha tocado experimentar en carne propia el descrédito, incluso las amenazas del género opuesto que no termina de aceptar que los tiempos han cambiado y las actividades productivas ya no son exclusivas de los hombres.
En la industria ganadera del estado de Sinaloa persiste el carácter machista, aun cuando dentro se encuentran mujeres como Aurora que demuestran que ellas pueden realizar igual o aún mejor las gestiones y actividades que ahí se desempeñan:
“Seguimos en una lucha constante demostrando que nosotras las mujeres somos capaces de desempeñar las mismas funciones laborales que la mayoría de los hombres realizan, más en la ganaría donde la mayoría son hombres y muchos siguen siendo de ese carácter machista”, dijo.
Compartió que el ser madre es una de las cosas más maravillosas que le han ocurrido en la vida, pero frente al entorno laboral la sociedad sigue pensando que es una desventaja hacía las madres trabajadoras, pues implica mucho compromiso y es complicado conllevar las responsabilidades laborales y estar al pendiente de las atenciones y la educación de los hijos.
“Ya es tiempo que los hombres con pensamientos machistas abran un poco más su mente y comprendan que la sociedad está más cambiada, ya el rol de la mujer es independiente, libre y no es sumisa como en los siglos pasados” advirtió.
Ana Laura Osuna
