aumentar tamaño de la fuente
Culiacán, Sinaloa. - La educadora vial cumple con orgullo el doble rol de madre trabajadora.
En una sociedad que no acaba de entender que la igualdad de género es reconocer que las mujeres merecen tener las mismas oportunidades que los hombres, aún persisten los paradigmas que se tienen que vencer en aquellas actividades que en el pasado se consideraron propias de los varones.
Tal es el caso de Itzel Niebla, quien, con 19 años de portar el uniforme de educadora vial, aún sigue batallando con expresiones machistas y discriminatorias de aquellos que no terminan de aceptar que una mujer puede desempeñar un papel, igual o incluso mejor que un hombre.
No faltan entonces los prejuicios y etiquetas de que por ser mujer “sabes menos” o “cómo una mujer va a venir a enseñarme a mí cómo manejar”, señala la educadora vial que además tiene que conjugar su tiempo con el de madre de familia.
Itzel reconoce que el ser madre y trabajadora la pone en una condición difícil, pesada, pero no imposible, pues hay que levantarse a las 5 de la mañana para llevar a sus hijos a la escuela y el resto del día cumplir con su encomiable labor de educar a peatones y automovilistas en un Culiacán como el nuestro.
Sin embargo, esta es una situación que Itzel ha aprendido a sobrellevar, se siente muy contenta de su familia y del trabajo que desempeña. Ser mujer, madre de familia y educadora vial es una tarea complicada, sí, pero que la llena de orgullo.
Ana Laura Osuna
