Culiacán, Sinaloa. Una disputa verbal entre policías municipales y los propietarios de un establecimiento comercial que se negaban a bajar la cortina como medida sanitaria por el Covid-19, acaparó la atención en pleno centro de la ciudad y levantó opiniones divididas de la gente curiosa que observó el altercado en torno a lo bueno y lo malo del cierre de empresas.
Mientras unos consideraron sana y obligada la medida de suspender toda actividad en las calles, plazas y centros comerciales para evitar aglomeraciones y la propagación del coronavirus, otros prevén que dejar a la gente sin trabajo y su sustento diario traerá como consecuencia una ola de asaltos en la población.
A palabras de Patricia, quien se dijo ser ama de casa en el fraccionamiento Chulavista, está bien que el gobierno haya dispuesto el cierre de locales en el Centro y permitir sólo las actividades esenciales y de emergencia.
“A mí me parece bien por la cuestión de cómo estamos por la contingencia, muchas personas no creen lo que está sucediendo con esta enfermedad… tenemos que tener cuidado y precaución, salir si es necesario nada más, es una situación crítica… lo primero que pierna uno es en los alimentos es feo pasar hambre y no hay nada como tener un dinero seguro para tus alimentos, tu hogar.”
Al contrario, Alba…, trabajadora de la colonia Laureles Pino, dijo no estar de acuerdo en el cierre de todos los negocios, ya que no hay certidumbre en que vayan a reabrir el día 30 de abril, como se prevé.
“¿Qué vamos a hacer? Como dicen en las redes cierren todo… pero en su casa no tienen nada que comer, está muy mal eso porque eso es puro asalto y eso no se vale”, expresó.
Manifestó que muchas personas tienen sus negocitos y “¿Qué van a hacer? Si ellos viven del diario; los que tienen el sueldo seguro, excelente, ¿pero y los que no? no sé qué va a pasar con los que vivimos del diario… el gobernador dijo cierren y en ningún momento dio una ayuda, si hubieran dado una despensa o una ayuda entonces todos estaríamos resguardados en nuestras casas”, puntualizó.
Samantha Alfaro