Culiacán, Sinaloa. El sonar de las balas, los camiones del personal militar y los gritos de las personas que corrían por la calle fue lo que logró alertar a los locatarios ubicados por la calle Francisco Zarco justo enfrente del Hospital General Regional 1 del IMSS, luego de que un grupo de civiles armados irrumpieran en el nosocomio la tarde de este viernes.
Los locatarios aseguran que los militares y, más tarde, miembros de la Policía Estatal Preventiva y Municipal indicaron que cerraran los locales ante el inminente peligro mientras observaban a los pacientes y familiares salir corriendo despavoridos del Hospital ante los sonidos de balas que rompían el viento.
“La desesperación, los nervios, mirar a la gente corriendo, gente mayor y en silla de ruedas, la impotencia que sientes en ese rato de no poder hacer nada, de no poder ayudar por lo mismo pues, por estar aquí encerrada y eso, se siente una desesperación muy grande la verdad”, manifestó María López.
Entre la adrenalina de salvar su vida, los locatarios mencionaron que los comensales que se encontraban en los restaurantes quedaron adentro resguardados, a algunos incluso tuvieron problemas con la presión arterial ante el temor inminente.
“Me tocó mirar a los pacientes que alcanzaron a salir, las personas de los locales cerrando otros corriendo, los ambulantes que estaban en ese momento dejando toda la mercancía en banqueta para resguardarse”, declaró Miguel Sánchez, locatario de 35 años.
A pesar de la situación, afirmaron que la reacción de las autoridades de seguridad fue muy rápida y gracias a su presencia, la situación no se tornó tan violenta como el pasado 17 de octubre, el llamado Jueves Negro.
Ángela Montoya