Culiacán, Sin.— Hoy en día, ser periodista es una labor de alto riesgo en México. Desde el año 2000 se han reportado casos de periodistas amenazados, violentados, desaparecidos e incluso asesinados por causas desconocidas. La persecución y violencia hacia los periodistas tienen como objetivo el control de la información, lo que conlleva a la censura y a la falta de difusión sobre temas de corrupción y narcotráfico. La violencia que sufren día con día los periodistas es terrible no solo por las agresiones en sí, sino porque muchos de estos casos quedan impunes y otros simplemente se olvidan con el tiempo.
Ante la violencia que se ha vivido en el último año, los periodistas de Sinaloa han decidido, con el fin de salvaguardar su integridad, no acudir de inmediato al lugar de los hechos. En su lugar, esperan a que las autoridades policiales y federales verifiquen que la zona sea segura antes de presentarse.
“Yo tomé nuevas estrategias de autocuidado porque ya no era posible llegar a un hecho en el momento que se reportaba, porque el riesgo era mayor y había que cuidar la forma en cómo llegabas al evento, la forma en cómo captabas las imágenes, porque alrededor podía haber gente viendo quién llegaba y quién mostraba. Y esa parte sí se modificó, incluso hay eventos a los que hoy no se acude por el riesgo que existe”, comentó el destacado periodista y presidente de la Asociación de Periodistas y Reporteros Activos de Sinaloa (APRASI) y egresado de la Licenciatura en Periodismo de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Rodolfo Echeagaray Hernández.
Desde el año 2000, se han registrado al menos 175 asesinatos de periodistas en México. Tan solo entre enero y octubre de 2025 se han documentado nueve casos en todo el país, de acuerdo con datos de la organización Artículo 19.
“La violencia vino a impactar severamente en el ejercicio periodístico, no solo en lo que estamos viviendo en Sinaloa, sino que históricamente ha habido una violencia que ha afectado al ejercicio del periodismo. Pero hoy se ha visto cómo la cobertura periodística, en medio de un conflicto como el que estamos viviendo en Sinaloa, ha recrudecido el riesgo; se ha incrementado”, reafirmó Echeagaray.
La inseguridad, la violencia y la corrupción se han entrelazado, generando como consecuencia la impunidad frente a los crímenes más atroces y las violaciones a los derechos humanos. Estos problemas se han vuelto parte de la cotidianidad, mientras que el crimen organizado ha escalado hasta alcanzar la grave situación en la que nos encontramos actualmente.
El periodismo es una labor noble cuya misión fundamental es mantener informada a la sociedad sobre lo que ocurre en el mundo. Además, las personas reconocen la importancia del trabajo de los periodistas. Así lo comentó Echeagaray:
“Javier Valdez tenía una frase que decía que le hacía falta sociedad al periodismo; la que muestra el periodista, muchas veces la sociedad no lo respalda, no lo acompaña. Pero hoy estamos viendo una sociedad que valora el riesgo que está corriendo el periodista al informar lo que está sucediendo. La sociedad sí valora, pero no acompaña ni respalda al periodista en situaciones en las que pudiera expresar un apoyo hacia quien realiza ese trabajo en beneficio de la sociedad”.
La sociedad tiene derecho a estar informada, y los periodistas cumplen con la responsabilidad de llevar la información a la ciudadanía. Es fundamental que esta misión no se vea afectada por elementos externos que, por su propio beneficio, buscan arrebatarnos el derecho de conocer la verdad.
Urith Gómez