Culiacán, Sinaloa. La manta que esta mañana apareció en la ciudad en la que se acusa a los altos mandos de la Novena Zona Militar y de la Guardia Nacional en Sinaloa se puede presumir que es hechura de la propia delincuencia, ya que toda acusación amerita indicios que se puedan investigar, hizo ver el gobernador Rubén Rocha Moya, quien consideró el incidente como parte de la situación de inseguridad que aún no termina y enfrentan las autoridades.
“Cualquier denuncia requiere de indicios, de evidencias, de pruebas. No sabemos el origen, solamente se puede suponer, es hechura de la delincuencia y si algunas repercusiones institucionales tienen que ver, ya serían las corporaciones aludidas”, dijo.
Indicó que el tema de la inseguridad no está terminado y se está enfrentando, por lo que cada asesinato que ocurre con claro vínculo a la delincuencia organizada se atiende y se da respuesta.
Entrevistado a su arribo al evento de Reflexiones para la Paz celebrado en un salón de la ciudad, el mandatario reveló también que ya acudió a la Fiscalía General de la República a declarar en torno al caso Cuén Ojeda, donde aportó las pruebas que demuestran que el día de los hechos estuvo fuera del estado.
Y sobre el regreso a las clases presenciales en las escuelas, Rocha Moya reconoció que muchos padres de familia aún tienen la sensación de inseguridad y toman la medida de no llevar a sus hijos a los planteles, ante lo cual hay alternativas como el sistema híbrido; es decir, algunos alumnos asisten a las aulas y otros toman sus clases en línea en acuerdo con los maestros.
Enrique Rodríguez