Imprimir esta página

Mensaje de Navidad del Obispo de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñónez Destacado

Escrito por  Dic 23, 2023

 

 

* La Luz de Belén es la luz del Niño Dios, no se puede esconder, sino que debe alumbrar; esa Luz hay que ponerla en sitio visible para que brille y alumbre a todo el mundo.

 

25 de diciembre de 2023; Culiacán, Sinaloa, México

Banner Vivavoz
Casa de los Loaiza
VIVAVOZ ADD
1-Oceano-Feb
Oceano - Mayo
Ultimos Días - GOB
Junio Gobierno - Turismo
Julio Gob 2026
Julio Merito Juvenil Congreso

Muy queridos fieles de la Diócesis de Culiacán y hombres y mujeres de buena voluntad, les expreso mi aprecio y cariño por la celebración de estas fiestas de Navidad.

La Navidad es una hermosa fiesta, para vivirla con alegría y con esperanza, para dar gracias a Dios, porque ha venido a iluminar nuestras vidas, cegadas por el egoísmo y el desamor. El ser humano vive en tinieblas y oscuridades, por ello es necesaria una Luz especial que lo ilumine. La Navidad es la fiesta de la luz.

Existen hoy muchas oscuridades en las que el hombre vive: desesperanza, desconsuelo, pobreza, rechazo, sufrimiento, desilusión, abandono, marginación, ruptura de relaciones personales, violencia. Seamos realistas, sin esconder la realidad.

Nuestra sociedad enciende muchas luces. No me refiero a las luces de Navidad, sino a los reclamos para atraer la atención hacia ciertas cosas para distraer de lo que es más importante, para animar al consumo desenfrenado, para hipnotizar y dominar de ese modo a los ciudadanos. Pero las luces de nuestra sociedad no iluminan el corazón del ser humano, no le ofrecen verdadera luz, no le proporcionan alegría, no le dan el sentimiento profundo que necesita.

El profeta Isaías, siete siglos antes del Nacimiento de Jesús en Belén, anuncia su llegada como una luz: “El pueblo que caminaba en tierra y sombras de muerte vio una gran Luz; una luz resplandeció” (Is 9, 1).

La gente que camina en tinieblas puede ser iluminada por la luz del Señor Jesús; su vida puede amanecer el Señor; su noche se transformará en día y su tiniebla en claridad.

Esta luz nueva es la luz de Belén, es la Luz del Niño Dios, recostado en un pesebre y arropado en los brazos de su madre. En este escenario tan pobre y humilde Dios se hace hombre para darnos lo que realmente necesitamos. Jesús es la Luz eterna que disipa nuestras tinieblas y nos regala la luz de un nuevo día.

La Luz de Belén no se puede esconder, sino que debe alumbrar; esa Luz hay que ponerla en sitio visible para que brille y alumbre a todo el mundo.

Jesús, nacido en Belén nos invita a acercarnos a los más necesitados y vulnerables. Los cristianos somos transmisores de esa luz, para iluminar a la sociedad y las relaciones humanas.

La Virgen María, la Madre del Señor, nos enseña cómo hemos de vivir la Navidad. Ella es modelo de fe, de acogida de la Luz, de silencio, de interioridad, de oración. Ella nos invita a acoger a su Hijo en nuestro corazón y a darlo a los demás.

Les deseo a todos, creyentes y no creyentes, hombres y mujeres de buena voluntad, una Feliz Navidad. Que el Nacimiento del Señor ilumine sus vidas y las llene de alegría, de paz, de ilusión y de esperanza.

Deseo que las luces que iluminan nuestras ciudades en este tiempo navideño nos recuerden la verdadera Luz de Belén.

¡Feliz Navidad!

JESÚS JOSÉ HERRERA QUIÑÓNEZ

Obispo de Culiacán.