Culiacán, Sinaloa. Veintitrés años entre mangueras, pipas, ulular de sirenas, agua, fuego y quijadas de la vida, han hecho de Gabriel un bombero ejemplar que arriesga su vida para salvar la de otros en una labor que le produce a menudo sentimientos encontrados sin mayor recompensa que saberse con el deber cumplido.
En su ya larga trayectoria de servicio, a Gabriel le ha tocado atender todo tipo de emergencias, desde incendios de terrenos baldíos fácilmente controlables, hasta siniestros verdaderamente complicados como el de aquella noche triste de Culiacán, cuando las llamas acabaron con la vida de seis empleadas de la Coppel Hidalgo, el 10 de noviembre de 2010.
Gabriel Rocha forma parte de una familia de bomberos que conforman su hermano mayor Raúl, con 30 años de servicio, su sobrino Raúl, con 2 años, y sus dos hijas, Gabriela y Marcela, que tienen dos años perteneciendo al grupo juvenil de Bomberos Culiacán y no descartan dentro de poco estar al nivel de su padre, jalando mangueras, entre el ulular de sirenas, combatiendo el fuego y rescatando vidas, en donde no descarte que pueda ser la suya.
Enrique Rodríguez