Culiacán, Sinaloa. Como un sueño guajiro, Yanett Miranda no pierde la esperanza de que la historia cambie para bien para las familias que viven de la pesca en las 72 comunidades pesqueras de Sinaloa, que sean visibilizadas por el gobierno para que las futuras generaciones tengan garantizado el plato de comida en su mesa.
Y aunque en más de una ocasión ha tenido ganas de tirar la toalla, Yanet tiene bien fijo que la clave está en la voluntad de los mismos pescadores que tienen que cambiar la cultura del alcoholismo y las adicciones, para organizarse y poder ir al rescate de las pesquerías que cada día se deterioran más.
Ella sabe que el panorama de la pesca ribereña hace cada vez más difícil sacar de la pobreza a las familias que viven de esta actividad y que hasta hoy han sido invisibles para el gobierno, muy a pesar de tener a Sinaloa como el estado número 1 en valor de la producción pesquera del país.
“El Bienpesca es insuficiente y nunca se cuenta con presupuesto suficiente. Los líderes del sector, son líderes que nadie quiere, un comisionado de pesca que nadie reconoce y que quisiéramos echar a la taza del baño”, expresó.
Y con esa idea de superación, Yanett Miranda Castro Medina se convirtió en la primera mujer en crear la primera cooperativa pesquera integrada por puras mujeres, orgullosamente en Altata, Navolato, una zona que tuvo que sufrir diez años sin almeja chocolata a causa de la depredación de la especie, una de las tantas afectadas por la sobreexplotación, la pesca ilegal, la contaminación y la destrucción de hábitats.
La Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera Almejeras de Santa Cruz S.C.L. de C.V. fue integrada en 2016 por 9 mujeres de Altata y El Tetuán, Sinaloa, pescadoras libres que decidieron formalizarse y dar un paso importante para el ordenamiento pesquero y el empoderamiento de la mujer en la pesca.
Enrique Rodríguez