Los contratos de maternidad subrogada se han convertido en una forma de esclavitud moderna a que son sometidas las mujeres que por necesidad prestan su vientre, violentándose los derechos fundamentales y la dignidad tanto de la madre como del hijo, sostuvo Ana Laura Herández, coordinadora del organismo Vía Familia, al manifestar el rechazo a las iniciativas de ley presentadas por la diputada Almendra Negrete y el grupo parlamentario del Partido Sinaloense.
“Metieron iniciativas, pero en ninguna de ellas se prohíbe la explotación a la mujer, en ninguna de ellas habla de proteger la dignidad de la mujer, ni velar por el bien superior del niño. No se conocen las condiciones que se le exigen en el contrato ni se conoce el monto que gana la clínica, ni lo que gana la mujer”, expresó.
Hizo ver que con estas iniciativas se incrementa el negocio para las clínicas y empresas privadas dedicadas a esto, ya que se amplía el mercado a personas solteras y para homosexuales, trastocando todo principio de derecho a la vida y de las mujeres a una vida digna y libre de violencia, como lo pretende la llamada agenda púrpura que tanto han pregonado los mismos políticos y gobierno.
Ana Laura Hernández pidió que si el gobernador ha puesto prohibiciones en el tema de la adopción en su propuesta de modificaciones a la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, estas mismas se deben aplicar en el tema de la maternidad subrogada, cuya práctica es legal sólo en los estados de Sinaloa y Tabasco.
“Que se prohíba que sean onerosas; por el bien superior del niño que se analice la idoneidad de los padres contratantes; que si el hijo lo desea más adelante, pueda conocer su origen genético; que los contratos y arreglos con la clínica privada estén regulados por una instancia de gobierno; que se le dé seguimiento a los padres, más si son extranjeros que los niños no vayan a convertirse en víctimas de un delito de trata, explotación infantil o tráfico de órganos”, dijo.
La coordinadora de Vía Familia cuestionó el actuar de los diputados, incluso, hizo ver que puede haber intereses económicos de fondo en esta postura en la que “están empeñados en convertir el vientre materno en tumba de los propios hijos y en fábrica de hijos ajenos”.
Enrique Rodríguez