El mapa de México ya ha cambiado de color, del gris al rojo. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) eso solo quiere decir una cosa: el país ha entrado en la fase 2 de la pandemia del coronavirus, con cinco personas que no son capaces de identificar quién les infectó, es decir, ya no cabe atribuirlo a visitas del extranjero. Ahora el contagio es local, se produce en territorio mexicano y la progresión de la enfermedad, en adelante, será más vertiginosa. Estas cinco personas representan aún apenas el 1% del total de los 367 casos, 51 más que el domingo. Los graves son un 1%, un 89% permanece en estado leve. El registro ha incorporado cuatro fallecidos. El Gobierno dice ahora que planea un estudio para ver la importancia de la transmisión desde personas asintomáticas.
Para este martes, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha anunciado que presentará nuevas medidas de contención.
Ciudad de México y su zona conurbada, más de 20 millones de personas, será previsiblemente la zona más afectada con la epidemia debido a la densidad de población, que supone el 25% de los habitantes del país. “No quiere decir que el resto no deba tener la misma intensidad en la prevención, pero es lógico que la ciudad tome decisiones de adelanto de las acciones”, ha dicho. En efecto, la enorme capital mexicana ya ha ordenado cierres de todos aquellos lugares que no son esenciales para las necesidades básicas, como gimnasios, museos, cines, teatros… y se ha pedido a la población que mantenga una distancia de un metro y medio más o menos para no contagiarse. En algunos supermercados ya hoy se guardaba la fila ante la caja con esa medida de precaución. Pero los restaurantes siguen abiertos.