Por si alguien lo dudaba, Elba Esther Gordilloestá más viva que nunca. Los padecimientos que la tuvieron de gira hospitalaria, mientras estuvo “encarcelada”, parece que si no desaparecieron sí amainaron una vez que recobró la libertad.
Va por lo que considera suyo y de lo que se siente merecedora: el control del SNTE y un nuevo partido. En el Sindicato es de estrategia, amarres y tiempo. No es fácil hacerse del mando. Pese a que tiene resortes dentro que le permiten incidencia, no tiene el respaldo de la mayoría. Lo del partido es más sencillo, casi trámite. Su organización, Redes Sociales Progresistas, que encabeza su yerno Fernando González, ha cumplido los requisitos y el INE le daría el visto bueno el próximo año para contender en 2021.
Apenas el miércoles se estrenó en redes sociales con un video navideño dirigido a los maestros, lleno de buenos deseos y una advertencia, para algunos amenaza: ¡nos vemos pronto! Sonriente, notablemente sana y con cuentas por saldar, Gordillo está vigente.
El SNTE es el gran objetivo, pero el primer escalón para mostrar músculo y poder es hacerse de un partido político. Gordillo lo hizo ya antes. Formó y consolidó Nueva Alianza; cuando se fue, también el partido se esfumó.
No es tanto el dinero —que lo hay—, sino la demostración de estructura y organización, lo que se exhibe ganando el registro.
Los recursos tampoco es que le caigan mal. Quiere su rebanada del pastel: acceso a jugosos recursos, miles de spots y un asiento en el lugar de las negociaciones, en el exclusivo —y desprestigiado— club de la partidocracia.
Para quienes construyeron un partido hace seis años, por ejemplo, los dineros cayeron en cascada: 133 millones 404 mil 740 pesos para cada uno, sólo entre la fundación y la primera elección. Y hay quienes, como el Humanista, quedaron sin registro en su primera aventura electoral. Otro botón: Nueva Alianza y PES, que perdieron el registro en 2018, nos costaron casi 4 mil millones.
“Ella es una mujer vigente, somos una familia que ha contribuido en la construcción del poder, con ella al frente. Hemos sufrido consecuencias muy fuertes. Estamos unidos y firmes. El liderazgo de ella es un crisol que fortalece a mi familia y ayuda a que la pluralidad y diversidad que hay en el país se unifique en este proyecto, para apoyar al movimiento del presidente López Obrador”, me dijo hace unos días en la radio, en MVS Noticias, su yerno y presidente de RSP, Fernando González.
Gordillo regresó. Quiere de vuelta su sindicato, y ya tiene en la bolsa un partido. Para ella, 2020 es el año clave.
El Heraldo de México