El documento, que constitucionalmente debía entregarse antes de este miércoles, ya cuenta con la respuesta del Secretario de Economía de Canadá; sin embargo, la resolución de la administración estadounidense continúa pendiente en un clima de tensión retórica.
La postura de Donald Trump y las salvaguardas del Tratado
El proceso de modernización inicia bajo la sombra de las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien desde el Despacho Oval cuestionó la continuidad de la alianza comercial.
“No sé si voy a renovarlo porque, para ser sincero, a Estados Unidos le va mucho mejor [sin el acuerdo]”, declaró Trump, argumentando que su país no depende de los productos, autos ni energía de sus socios norteamericanos, al tiempo que exigió reducir los déficits comerciales.
Especialistas y autoridades mexicanas recordaron que, ante una eventual negativa de la Casa Blanca para firmar la extensión por 16 años, el propio texto original del T-MEC contempla mecanismos de contingencia:
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Extensión automática: El acuerdo se prorrogaría de forma automática por 10 años.
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Revisiones periódicas: En este escenario, el debate post-reunión se centraría en definir la periodicidad de las evaluaciones técnicas durante esa nueva década.
Hoja de ruta: Así será el proceso de revisión formal
El encuentro tripartito de este miércoles no representa el cierre del Tratado, sino el banderazo de salida para una revisión exhaustiva que determinará si el acuerdo vigente requiere adecuaciones. El Gobierno de México detalló los dos escenarios previstos:
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Modificaciones mayores: De requerirse cambios estructurales, estos deberán ser ratificados por los congresos de los tres países, una vía que las autoridades consideran poco probable.
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Modificaciones menores: Si no existen reformas sustanciales, la revisión transcurrirá por los canales bilaterales habituales.
Asimismo, se adelantó que el próximo 20 de julio —fecha sujeta a confirmación— una comitiva del Gobierno de Estados Unidos arribará a territorio nacional para sostener reuniones de trabajo con el equipo del Secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
El factor electoral y el argumento de la integración regional
Al ser cuestionadas sobre si el tono de Washington responde a la coyuntura electoral estadounidense y a la política de proteccionismo arancelario de la era Trump, las autoridades mexicanas señalaron que la resolución final depende exclusivamente de la Casa Blanca. No obstante, revelaron que el diálogo bilateral ha sido notablemente más fluido con México que con Canadá en las últimas semanas.
El gabinete económico insistió en que el T-MEC sigue siendo un esquema de beneficio mutuo e irreversible. Como ejemplo de los riesgos del proteccionismo fuera del Tratado, citaron el incremento de hasta un 30% en el precio de los automóviles en EE. UU., derivado de los aranceles al acero y aluminio aplicados bajo la "Sección 232".
En contraparte, destacaron los avances en inversión logrados con Canadá tras la reciente visita del primer ministro canadiense y una delegación empresarial a México.
Próximos pasos
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Miércoles: Emisión de un comunicado oficial conjunto tras concluir la reunión tripartita.
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Jueves: El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ofrecerá una conferencia de prensa para detallar los alcances del encuentro y la agenda técnica.
Fuentes oficiales del Gobierno de México reportan un ambiente de "tranquilidad", afirmando que el país cumplió en tiempo y forma con sus compromisos jurídicos, dejando ahora la definición en la cancha de Washington.