Este viernes, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, lanzó una dura crítica contra la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), señalando que la dirigencia que mantiene el plantón en el Centro Histórico de la capital ha adoptado una postura de cerrazón absoluta frente a las mesas de negociación.
"Ellos a todo dicen que no, por eso dijimos: vámonos a las bases. Se juntan los extremos, se juntan totalmente, pero nosotros vamos a seguir hacia adelante con los maestros y maestras de México”, sentenció la mandataria durante su conferencia matutina.
La jefa del Ejecutivo federal explicó que, a pesar de que hace apenas dos días se reactivó el diálogo, los representantes de la Coordinadora sostienen un doble discurso, argumentando que “dicen una cosa en la mesa y hacen otra cosa fuera”.
Pérdidas millonarias en el comercio local
El conflicto magisterial cumple ya más de dos semanas, una prolongación que ha comenzado a asfixiar la economía del corazón de la Ciudad de México. De acuerdo con reportes del sector, los comerciantes de la zona registran pérdidas millonarias debido al bloqueo y la baja afluencia de clientes provocada por el campamento.
Pese al descontento social y económico de los locatarios, Sheinbaum Pardo fue tajante al asegurar que su administración no recurrirá al uso de la fuerza pública para desalojar las vialidades.
Contención sí, provocación no
La presidenta enfatizó que el magisterio disidente busca un escenario de confrontación para victimizarse, algo que su gobierno no les concederá.
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Atención a demandas: La mandataria reiteró que las peticiones de los docentes están siendo procesadas y atendidas por las vías institucionales.
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Límite a la protesta: Aclaró que la tolerancia del gobierno tiene matices operativos: “No vamos a reprimir, eso es lo que ellos quieren, una provocación para que haya represión; una cosa es una contención para evitar que se tome el aeropuerto, pero es distinto a golpear a alguna persona”, atajó.
Mientras la cúpula de la CNTE debate internamente entre mantener el paro o replegarse por el desgaste de sus bases, el gobierno federal apuesta por saltarse a las dirigencias y dialogar directamente con los maestros en las escuelas para desactivar el conflicto.