Flávio Bolsonaro se impuso con sorpresivos resultados frente a Luiz Inácio Lula da Silva, tras captar el 47.2 por ciento de los sufragios en la primera vuelta electoral para la Presidencia de Brasil, efectuada el domingo, marcando un claro avance conservador rumbo al balotaje del 25 de octubre.
Esta jornada electoral superó por completo los pronósticos iniciales de los sondeos y desató un sólido respaldo en los mercados financieros, impulsando con fuerza a los inversionistas que confían en una estricta disciplina fiscal.
Para el Partido de los Trabajadores este revés representa un golpe sumamente severo, obligando a sus principales estrategas a replantear con urgencia las tácticas políticas de cara al trascendental cierre.
Mientras la oposición celebra una hegemonía extendida en gobernaciones y en el Senado, la contienda entra en una fase definitiva de alta tensión que redefinirá el futuro gubernamental.