La controversia surgió tras la publicación de una columna de opinión firmada por Rubio en medios de Colombia, Ecuador y Perú, en el marco de su gira por la región. En el texto, el funcionario estadounidense acusó a China de vulnerar los marcos legales locales y amenazar la seguridad de datos, señalando directamente el litigio del megapuerto de Chancay, operado por la naviera estatal Cosco.
Ante estas declaraciones, la delegación diplomática china en Lima emitió una postura oficial en la que destacan los siguientes puntos:
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Soberanía y no injerencia: Aseguraron que Pekín no actúa con cálculos geopolíticos ni exige alineamientos ideológicos, defendiendo que la cooperación bilateral no está dirigida contra terceros.
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Transparencia en inversiones: Calificaron sus inversiones en Perú —que superan los 30 mil millones de dólares— como transparentes y sujetas a la jurisdicción del Estado peruano.
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Lazos comerciales y migratorios: Recordaron que China suma 12 años como el principal socio comercial de Perú, generando un superávit de 52 mil millones de dólares desde 2010. Asimismo, contrastaron su política de visado libre para turistas peruanos frente a los estrictos controles impuestos por EE. UU.
Finalmente, la representación asiática reiteró su compromiso de consolidar la Asociación Estratégica Integral con Perú y profundizar la cooperación con la región bajo el esquema de la Comunidad de Futuro Compartido China-ALC.