La epidemia, declarada el pasado 15 de mayo y catalogada como la segunda más mortífera y contagiosa de la historia a nivel global, concentró la mayor incidencia reciente en la provincia oriental de Ituri (61 contagios en las últimas 24 horas), seguida por Kivu del Norte (28) y Haut-Uélé (7).
Las cifras de atención hospitalaria mostraron mejorías relativas en las últimas jornadas:
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Altas médicas: Las altas de pacientes recuperados pasaron de 9 a 39 en un solo día.
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Decesos intrahospitalarios: Las muertes en centros de salud cayeron de 14 a 8 casos diarios.
No obstante, la contención enfrenta un grave obstáculo en el ámbito comunitario, donde los decesos ocurridos en aldeas antes de recibir asistencia pasaron de 24 a 41 en el mismo periodo.
Ensayos clínicos y estrategia de vacunación
El brote actual es causado por la cepa Bundibugyo, variante para la cual no existen tratamientos específicos aprobados. Ante este escenario, la Organización Mundial de la Salud (OMS) inició ensayos clínicos de fase 1 para dos vacunas experimentales, mientras que el gobierno congoleño comenzó la aplicación preventiva de la vacuna Ervebo —desarrollada originalmente contra la variante Zaire— tras mostrar indicios de efectividad cruzada.
El brote ya superó el saldo registrado en la misma región entre 2018 y 2020, aunque permanece por debajo de la crisis de África Occidental (2014-2016), que se saldó con más de 11 mil muertes. Por su parte, la vecina Uganda dio por concluida la alerta epidemiológica en su territorio tras contabilizar 20 casos importados desde la RDC y dos decesos.