La advertencia de Irán: "La realidad llama a la puerta"
Tras los bombardeos, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, lanzó una dura y directa advertencia a la Casa Blanca, sentenciando el fracaso de las vías diplomáticas previas.
“La época de los acuerdos unilaterales terminó. Se lo dijimos: cumplan su palabra o pagarán el precio. La realidad está llamando a la puerta”, sentenció Ghalibaf a través de la plataforma X.
El reclamo de Teherán hace alusión directa al incumplimiento del quinto punto de un memorando de entendimiento bilateral, el cual establecía una tregua de 60 días para garantizar el paso seguro y libre de aranceles a buques comerciales entre el golfo Pérsico y el mar de Omán.
La ofensiva del CENTCOM: Más de 300 objetivos destruidos
El Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) justificó esta tercera oleada de bombardeos de la semana como una represalia directa tras el ataque a un buque portacontenedores con bandera de Chipre en el estratégico estrecho de Ormuz, el cual terminó incendiado, abandonado por su tripulación y con un marinero desaparecido.
La respuesta militar estadounidense fue masiva, empleando cazas de combate, drones y buques de guerra para demoler la infraestructura militar de la República Islámica:
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Balance del fin de semana: 140 objetivos militares iraníes destruidos en la última jornada.
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Cifra acumulada: Más de 300 instalaciones impactadas en un periodo de tres noches.
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Infraestructura dañada: Sitios de lanzamiento de misiles, bases de drones, depósitos de municiones, redes de comunicación militar y puntos de vigilancia costera.
Contrataque inmediato: Alertas encendidas en el Golfo
La Guardia Revolucionaria de Irán no tardó en responder. Las fuerzas del régimen aseguraron haber ejecutado bombardeos con misiles y drones contra posiciones y centros de mando vinculados a las fuerzas estadounidenses en Jordania, Kuwait, Omán y Qatar.
Aunque los reportes de daños totales e instalaciones afectadas aún están bajo verificación independiente, la ofensiva aérea forzó la activación inmediata de los sistemas de defensa antiaérea y sirenas de emergencia en Bahréin, Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, sumiendo a la región en una tensa expectativa de un conflicto a gran escala.