La cancillería helvética detalló que la elección de la sede —propuesta por los mediadores de Pakistán y Catar, y respaldada por Washington y Teherán— obedeció estrictamente a razones de seguridad, debido al difícil acceso geográfico que facilita la protección de los diplomáticos.
Pese al avance, el optimismo es moderado. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, calificó el memorándum como un “paso importante” para frenar los combates, aunque advirtió que el acuerdo definitivo para una tregua duradera “aún no ha tomado forma”. En sintonía, funcionarios estadounidenses señalaron bajo reserva que el documento actual es “muy general” y adelantaron que los detalles técnicos se harán públicos en los próximos días.
El conflicto, que ha dejado un saldo trágico de al menos 7,000 muertos —concentrados principalmente en Irán y el Líbano—, mantiene una fuerte presión sobre los mercados energéticos globales y sobre los propios mandatarios. Mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, enfrenta duras críticas del ala dura de su partido, el régimen de Teherán opera bajo el temor de una nueva ola de protestas internas si no logra aliviar la severa crisis económica que arrastra tras meses de guerra.
Incentivos económicos y reconstrucción en juego
Fuentes diplomáticas de alto nivel revelaron que el éxito del protocolo podría destrabar un complejo entramado de beneficios económicos para la región, entre los que destacan:
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Levantamiento de sanciones: La posible descongelación de activos iraníes retenidos en el extranjero.
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Fondo multimillonario: La creación de un fondo de reconstrucción estimado en 300,000 millones de dólares, el cual sería financiado por los países del Golfo Pérsico que albergan bases militares estadounidenses y que sufrieron el impacto de los ataques de Teherán.
Las condiciones y el programa nuclear
El acceso a estos fondos, sin embargo, está sujeto a condicionamientos severos. Fuentes de la Casa Blanca aseguraron de forma anónima que Irán deberá comprometerse formalmente a frenar la fabricación de armas nucleares y a cortar el financiamiento y apoyo operativo a milicias regionales, específicamente a Hezbolá en el Líbano.
Por su parte, las autoridades en Teherán han buscado minimizar el costo político de las negociaciones hacia el interior de su país. Mandatarios iraníes insisten en que sus concesiones han sido mínimas y que el único compromiso real ha sido aceptar la reanudación de las mesas de diálogo sobre su programa de enriquecimiento de uranio, las cuales habían quedado suspendidas por el estallido del conflicto armado.