A su llegada a Washington, Zelensky agradeció la invitación y el apoyo sostenido de Estados Unidos, pero fue enfático al subrayar que cualquier acuerdo de paz debe evitar repetir errores del pasado.
“La paz debe ser duradera. No como hace años, cuando Ucrania se vio obligada a ceder Crimea y parte del Donbás, y Putin simplemente lo utilizó como trampolín para un nuevo ataque”, escribió en su cuenta oficial de X.
El presidente ucraniano recordó que la entrega de Crimea en 2014 fue el preludio de la invasión a gran escala de 2022, y recalcó que Ucrania no aceptará ceder territorios estratégicos como Kiev, Odesa o Járkov, ciudades que lograron resistir los embates rusos durante los momentos más críticos del conflicto.
Concesiones y líneas rojas
Las declaraciones de Trump se suman a las del secretario de Estado, Marco Rubio, quien este domingo sostuvo en el programa Face the Nation, de CBS News, que cualquier salida negociada “requerirá que ambas partes hagan concesiones difíciles”.
Por su parte, el presidente ruso Vladimir Putin volvió a insistir en la cesión total de la región de Donetsk, rica en minerales y con mayoría rusoparlante, como condición para congelar los combates en Kherson y Zaporiyia, donde el ejército ruso ha encontrado fuerte resistencia. Sin embargo, Zelensky fue claro:
“Necesitamos negociaciones reales, lo que significa que pueden comenzar donde está la primera línea ahora. La línea de contacto es la mejor vía para dialogar”, señaló desde Bruselas, recordando además que la Constitución de Ucrania prohíbe expresamente ceder partes de su territorio.
Aunque Moscú controla actualmente vastas zonas en el este y sur de Ucrania, Kiev mantiene puntos estratégicos clave como Sloviansk y Kramatorsk, donde las tropas rusas sufren pérdidas semanales considerables.
Expertos internacionales advierten que una cesión de Donetsk no sólo consolidaría el dominio ruso en la región, sino que podría convertirse en una peligrosa plataforma para futuras ofensivas hacia el centro del país.