El sismo se sintió en al menos 10 provincias del país, entre ellas Manabí, Los Ríos, Guayas y Pichincha. En ciudades como Atacames y Esmeraldas, el servicio eléctrico fue interrumpido, aunque ya se encuentra en proceso de restablecimiento, de acuerdo con la SNGR.
Los testimonios desde la zona afectada ilustran la fuerza del temblor y la confusión que provocó. Andrés Mafare, pescador de 36 años, compartió con la agencia AFP cómo vivió el momento. “Los cables se estremecieron (...) salí como loco y cuando vengo para acá ya vi mi casita caída”, dijo.
Según narró, caminaba hacia el puerto cuando un relámpago lo sorprendió. “¡Boom! Sonó ese rayo (…) y ahí se viene el temblor”. Su reacción inmediata fue correr para buscar a su esposa y a sus dos hijos. Todos salieron ilesos. Más tarde, entre escombros y restos de paredes, agregó: “(Perdí) cosas materiales, tres, cuatro paredes (...) yo sé que las autoridades nos van a ayudar”.
La provincia de Esmeraldas vive en condiciones de pobreza estructural, además de estar marcada por la violencia asociada al narcotráfico. Sus habitantes enfrentan no solo las consecuencias de fenómenos naturales, sino también la precariedad cotidiana.
En las calles, vecinos esquivaban restos de estructuras derrumbadas. Algunos trataban de remover pedazos de una pared que se desprendió de un edificio y cayó sobre una vía.
Desde Roma, donde asistió al funeral del papa Francisco, el presidente Daniel Noboa reaccionó en X: “El gobierno está con ustedes, y así vamos a salir adelante”. Dispuso la instalación de albergues y la distribución de kits de ayuda humanitaria para los damnificados