La Fuerza Aérea israelí llevó a cabo el jueves un bombardeo masivo contra tres objetivos clave controlados por los hutíes en Yemen: el aeropuerto internacional de Saná, el puerto de Hodeida y varias centrales eléctricas en la región. Las autoridades israelíes advirtieron que este ataque "no será el último".
El director de la Organización Mundial de la Salud OMS), que se encontraba este jueves en el aeropuerto de Saná bombardeado por Israel, informó de víctimas y daños en el lugar, pero aseguró que el se encontraba "sano y salvo". Un tripulante del avión de Tedros Adhanom Ghebreyesus "resultó herido", indicó el jefe de la OMS, pero todos los miembros de la comitiva de esta organización y de la ONU que lo acompañaban salieron ilesos del ataque, precisó en X.
Un alto funcionario israelí declaró: "La respuesta no es el final de la historia. Cada vez pagarán más". Según medios locales, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han elevado su nivel de alerta ante posibles represalias de los hutíes. El ataque principal tuvo lugar en el aeropuerto de Saná, donde la infraestructura clave, incluida la torre de control y las pistas de aterrizaje, quedó inutilizada. Según informes locales, aviones de combate del ejército yemení también habrían resultado dañados en la operación
El líder de los hutíes, Abdel-Malek Al-Houthi, calificó los ataques como "una agresión dirigida a instalaciones civiles" y aseguró que la "disuasión israelí ha fracasado". En una conferencia de prensa, Al-Houthi afirmó que los recientes ataques con drones y misiles desde Yemen hacia Israel, incluidos objetivos en Tel Aviv, son una respuesta directa a estas agresiones.
Fuentes israelíes confirmaron a Sky News en árabe que las FDI llevaron a cabo al menos siete ataques en Saná y tres en Hodeida.
La coordinación de estos ataques incluyó una estrecha colaboración con Estados Unidos y el Reino Unido, según reportó el canal libanés Al Mayadeen. Sin embargo, Israel ha enfrentado críticas por atacar infraestructuras civiles, lo que podría aumentar el descontento popular en Yemen.
Añadió que las acciones israelíes buscan desestabilizar al país creando descontento social. En redes sociales, al-Assad advirtió que "Yemen no es la Siria de al-Jolani", en referencia a la complejidad del conflicto y las capacidades de resistencia de los hutíes. Entre los objetivos atacados figura Abdul Reza Shahlai, un alto comandante de la Fuerza Quds iraní, señalado por Estados Unidos como uno de los principales financistas y estrategas de las operaciones hutíes.