Es el conocido como 'Caso Orlandi', la desaparición de Emanuela Orlandi, una chica que entonces tenía 15 años y que era la hija de un alto funcionario del Vaticano; y también de Mirella Gregori, de la misma edad y que desapareció un mes antes.
EL VATICANO. - El promotor de justicia del Vaticano, una figura similar a la Fiscalía en España, acaba de ordenar la apertura de dos tumbas del cementerio Teutónico de la Ciudad del Vaticano. Con ello pretenden alumbrar el caso de dos desapariciones que se produjeron allí hace ya 36 años.
Es el conocido caso de Emanuela Orlandi, una joven entonces de 15 años, hija de un funcionario de la Prefectura de la Casa Pontificia, residía dentro de las murallas del Vaticano, y fue vista por última vez el 22 de junio de 1983 cuando salía de una clase de música en el centro de Roma.
Mirella Gregori tenía 15 años cuando desapareció después de salir de su casa en Roma a las tres de la tarde. Fue el 7 de mayo de 1983, un mes antes de la desaparición de Emanuela Orlandi. Los dos casos siempre se han relacionado, incluso si no hay indicios de que la conexión esté probada.
36 años después de sus desapariciones se desconoce si se encontrarán sus restos en estas tumbas, si puede que aún estén o si nada cambiará y se el paradero de Orlandi y Gregori seguirá siendo un misterio. De hecho, algunos vaticanistas creen que, si la santa sede ha accedido a que se abran las tumbas, es porque saben que sus cuerpos no están allí.
El Vaticano confía en poder acallar así las voces que sugieren que las dos chicas fueron forzadas a prostituirse, que es una de las hipótesis de la investigación. La búsqueda ha concluido siempre con el archivo de la causa; llegaron a ordenar la inspección de tumbas de un mafioso romano sospechoso de haber recibido el encargo de hacer desaparecer los cuerpos, y se han desechado otras teorías como la implicación de los servicios secretos de la Unión Soviética, la mafia o una posible extorsión económica.
El jueves de la semana que viene la Gendarmería vaticana abrirá las dos tumbas del cementerio en presencia de la familia de las dos adolescentes desaparecidas para descubrir si están allí sus cadáveres. La Santa Sede ha accedido finalmente a esta petición que las familias llevan realizando desde hace mucho tiempo.