Mientras drones y misiles se lanzaban sobre la región del golfo Pérsico, y los titulares de la prensa internacional comenzaban a informar sobre la muerte del líder supremo de Irán, el ayatollah Alí Jamenei, la jerarquía de la FIFA estaba desesperada por obtener detalles ante las posibles repercusiones que esto tendría para el Mundial de 2026.
Había, sin embargo, un inconveniente. Tenían que cumplir ese fin de semana con las formalidades en el Castillo de Hensol, en Gales, donde el sábado se celebró la Asamblea General Anual de la International Football Association Board, la junta en la que se discuten las reglas del futbol.
Allí estaba buena parte de la cúpula de la FIFA, con gesto adusto y la vista clavada en sus teléfonos, mientras una cantante de ópera galesa continuaba su actuación.
Una escena insólita cuando se avecinaba una crisis sin precedente: un país anfitrión del Mundial (Estados Unidos) bombardeando la nación de una de las selecciones ya clasificadas (Irán), y a sólo cuatro meses del torneo. La propia participación de la nación que sufrió la agresión ha quedado en suspenso desde antier.
Mientras, la FIFA no podía hacer más que permanecer sentada. Podría verse en ello un símbolo: una jerarquía inmovilizada, incapaz de actuar ante uno de los desafíos más serios que haya enfrentado jamás.
En realidad, esa última frase se ha repetido con frecuencia durante el año reciente, casi siempre en relación al Mundial de 2026. Tal vez haya un simbolismo similar en la decisión de la FIFA de ampliar el torneo a 48 equipos, mientras su presidente, Gianni Infantino, optaba por desempeñar un papel activo como estadista precisamente en el momento en que el mundo se fractura con una intensidad no vista en décadas. El organismo rector global se ha expuesto voluntariamente a problema tras problema.
Eso describe bastante bien toda la antesala del Mundial de 2026, por mucho que Infantino sonría al hablar de la venta de boletos. Gran parte de lo ocurrido no tiene parangón. Basta con enumerar los principales conflictos hasta ahora. (La Jornada).