Los Bills de Buffalo apostaron todo en una sola jugada, y la moneda cayó del lado equivocado. La decisión final, más que el desarrollo completo del partido, terminó marcando el desenlace de una noche que dejó consecuencias profundas.
En lugar de enviar el partido al tiempo extra, Buffalo fue por la conversión de dos puntos en la última jugada y falló, sellando una derrota 13-12 ante los campeones Águilas de Philadelphia en la Semana 17 de la NFL, bajo lluvia helada en Highmark Stadium de Buffalo, Nueva York.
La decisión no solo definió el partido, también cerró una puerta clave en la carrera divisional. Con el revés, los Bills perdieron la posibilidad de llegar a la última semana peleando el liderato del Este de la AFC, una división que ya quedó en manos de los New England Patriots.
Tras anotar el touchdown del empate en los segundos finales, Sean McDermott evitó el tiempo extra y puso el balón en manos de Josh Allen para ganar el juego ahí mismo. La defensiva de Philadelphia respondió, detuvo la conversión y dejó a Buffalo sin margen de maniobra.
Buffalo eligió el camino agresivo, pagó el precio, perdió el partido, perdió el control de su destino divisional y quedó sin opción de disputar el Este de la AFC en la última semana. (Excélsior).