Descendientes de Zapata solicitan a Bellas Artes retirar exposición por retratar al general como simbolo gay Destacado

Escrito por  Excélsior Dic 10, 2019

El nieto de Zapata afirmo que interpondrán una denuncia contra el artista que pintó al general de manera denigrante para su familia

CUERNAVACA.

Familiares de Emiliano Zapata solicitaron a las autoridades de Bellas Artes retirar de la exposición Emiliano: Zapata después de Zapata, la pintura de Fabián Cháirez que, a decir de su nieto Jorge Zapata, denigra la imagen del general del Ejército Libertador del Sur.

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Además, adelantaron que interpondrán una denuncia contra el artista que pintó al general desnudo, con cuerpo de mujer, usando zapatillas y sobrero rosa, y que posa sobre un caballo.

Jorge Zapata expreso que “estamos armando la demanda, pero para nosotros, como familia, es denigrar la figura de nuestro general pintándolo de gay, yo no tengo nada contra los gays, tengo muchos amigos, pero la verdad se han conducido de la mejor manera y no sé por qué en Bellas Artes, un lugar tan importante para todos, fueron a exponer la figura de nuestro general en esa forma y no lo vamos a permitir”.

La exposición fue montada desde el pasado 27 de noviembre y estará en cartelera hasta el 16 de febrero, por lo que la demanda de la familia también será contra la directora de este espacio cultural.

El nieto de Zapata y principal opositor a la termoeléctrica de Huexca, añadió que “de hecho mucha gente me ha pedido que vayamos a Bellas Artes a tomar ese cuadro y quemarlo, pero nosotros somos respetuosos de las instituciones y nos vamos a conducir de la mejor manera, pero no vamos a permitir que denigren la figura de nuestro general en esta forma”.

Jorge Zapata aseguró que muchas personas le han propuesto ir al Palacio de Bellas artes a quemar la pintura, por lo que hizo un llamado a que la retiren “por las buenas”.

“Polémica es reflejo de intolerancia”

La polémica que ha generado la exhibición del óleo titulado La revolución, del artista Fabián Cháirez (Chiapas, 1987), donde representó a Emiliano Zapata desnudo, montado a caballo, con un cuerpo estilizado y tacones, refleja intolerancia y reacciones extremas que hablan desde el encono y el desconocimiento.

Así lo dijo ayer a Excélsior Luis Vargas-Santiago, curador de la exposición Emiliano. Zapata después de Zapata, que incluye dicha pieza, pintada en 2014, y montada por primera vez en el museo del Palacio de Bellas Artes.

“La pieza sí tenía que estar en esta exposición”, afirma el curador que hoy dará una charla en la sala Adamo Boari de Bellas Artes, a las 17:00 horas, para explicar todo sobre esta pieza. Y la razón es muy simple: habla de la Revolución de la disidencia sexual gay y es una línea de la muestra que no podía quedar fuera.

¿Era una obra imprescindible?, se le cuestiona. “La presencia de esta obra, junto con muchas otras, contextualizan una crítica desde el movimiento homosexual a cierto tipo de masculinidades hegemónicas. Sí, claro que tenía que estar, porque si la hubiéramos dejado fuera… el relato estaría incompleto”.

¿Cómo se explicarlo desde la curaduría? “La pieza se ubica en el núcleo contemporáneo que lleva por título Otras revoluciones, que muestra cómo, en los últimos 50 años, Zapata ha sido reactivado por luchas y revoluciones contemporáneas. Dentro de éstas está la guerrilla de los años 70, causas como la de Lucio Cabañas, la revolución estudiantil del 68, la revolución feminista, la del EZLN… y la de la disidencia sexual gay”.

Vargas-Santiago apuntó que “quizá lo que incomoda a los críticos es que la disidencia sexual entre al Palacio de Bellas Artes y confronte a un ícono del nacionalismo, lo cual deja ver que, quizá, si está en ciertos lugares que no son centrales, no incomoda, pero en Bellas Artes sí… Eso me preocupa porque este recinto tiene que ser un lugar plural”, afirmó.

NACIÓN DOGMÁTICA

El curador también habló sobre las reacciones que más han circulado en las últimas horas, como el de demandar al artista o quemar la obra expuesta en Bellas Artes.

“Son reacciones extremas que hablan desde el encono y el desconocimiento. Por un lado, el señor Jorge Zapata Salazar está en todo su derecho de que no le guste la obra, pero es a título personal y puede cuestionarlo a nivel moral o personal, pero no puede coartar el derecho del artista. Es como si hoy el Presidente se pusiera a demandar a cada caricaturista que lo ha ridiculizado; los tribunales tendrían que estimar si es una causa valida”.

Pero la otra idea que ha circulado, sobre quemar la obra, dijo, “sí habla de un lugar de intolerancia que es preocupante. Porque si no puede existir el derecho a disentir, y las instituciones públicas de este país no son baluartes de la pluralidad del discurso… entonces estamos en aprietos y estaríamos frente a una nación dogmática y a un discurso que está más cerca del fascismo y los totalitarismos”.

 

Excélsior