Vestido con el uniforme penitenciario color caqui y encadenado de pies, manos y cintura, el general Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, compareció este lunes ante la Corte de Distrito Sur de Nueva York. Durante la breve audiencia, la jueza Katherine Polk Failla advirtió que en el caso penal "podría haber pruebas abundantes" en contra del militar en retiro, acusado por el gobierno estadounidense de mantener vínculos con la facción de "Los Chapitos" del Cártel de Sinaloa.
La contundente declaración de la juzgadora federal contrasta con la postura de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien en días pasados insistió públicamente en que la fiscalía neoyorquina no cuenta con elementos probatorios sólidos que sustenten el expediente.
Mérida Sánchez, quien fuera una pieza clave en el gabinete del ahora gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, ingresó a la sala penal con retraso y bajo estrictas medidas de seguridad a través de un acceso restringido para reos de alta peligrosidad.
Plazo de 60 días para la revisión de evidencia
Debido al volumen y la complejidad del material probatorio recopilado por las agencias de inteligencia de Estados Unidos, la jueza Polk Failla determinó establecer un periodo de gracia de 60 días para que tanto la fiscalía como la defensa legal del general revisen detenidamente las acusaciones.
"Establezco un plazo de 60 días debido a la posibilidad de que exista evidencia abundante en este caso", señaló la juzgadora al fijar los tiempos procesales.
Tras el acuerdo entre las partes, el tribunal programó la próxima audiencia presencial para el 4 de agosto a las 14:30 horas. Con esta resolución, el exjefe policial de Sinaloa permanecerá recluido en una prisión federal de máxima seguridad y no volverá a tener una aparición pública en más de dos meses, mientras sus abogados evalúan la estrategia ante el cúmulo de pruebas presentadas por el Departamento de Justicia.
